Lehen Irakurgaia · 1 Erg 19, 19-21
Itzulpen ofizialik ez dago oraindik bizkaieraz.
Irakurri gaztelaniaz →R/ Zu zara, Jauna, nire ondarea.
Gorde nagizu, Jainko,
Zugan naz-eta babesten.
Honan dinotsat Jaunari:
«Zeu zaitut neure Jauna,
Jauna, Zeu zaitut neure ondarea, neure kopea,
zure esku dago nire zoria. R/.
Bedeinkatzen dot Jauna, aholkua deust-eta emoten,
gauez ere Berak dau nire barrua hezten.
Begi aurrean dot Jauna eten barik;
Bera eskuman dodala, ez naiteke dardaratu. R/.
Horregaitik, alai dot bihotza, pozik erraiak,
atsedenean nasai gorputza.
Ez dozu-eta nire bizia Heriotz-leizera jaurtiko,
ezta zeure fededuna ere hilobian galtzen itziko. R/.
Tu padre y yo te buscábamos angustiados
Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua.
Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.
Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca.
A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.
Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:
—«Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.»
Él les contestó:
—«¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?»
Pero ellos no comprendieron lo que quería decir.
Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad.
Su madre conservaba todo esto en su corazón.