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Jueves

11/2/2027

Jueves despues de Ceniza

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Mira, hoy te pongo delante la vida y la muerte

Moisés habló al pueblo, diciendo:

—«Mira: hoy te pongo delante la vida y el bien,

la muerte y el mal.

Si obedeces los mandatos del Señor, tu Dios,

que yo te promulgo hoy,

amando al Señor, tu Dios, siguiendo sus caminos,

guardando sus preceptos, mandatos y decretos, vivirás y crecerás;

el Señor, tu Dios, te bendecirá en la tierra donde vas a entrar para conquistarla.

Pero, si tu corazón se aparta y no obedeces, si te dejas arrastrar y te prosternas

dando culto a dioses extranjeros, yo te anuncio hoy que morirás sin remedio, que,

después de pasar el Jordán y de entrar en la tierra para tomarla en posesión, no

vivirás muchos años en ella.

Hoy cito como testigos contra vosotros al cielo y a la tierra; te pongo delante vida y

muerte, bendición y maldición. Elige la vida, y viviréis tú y tu descendencia,

amando al Señor tu Dios, escuchando su voz, pegándote a él, pues él es tu vida y

tus muchos años en la tierra que había prometido dar a tus padres Abrahán, Isaac y

Jacob.»

R/ Dichoso el que ha puesto su confianza en el Señor.

V/. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.

R/. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.

V/. Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los cínicos; sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche. R/.

V/. Será como un árbol plantado al borde de la acequia: da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen fin. R/.

V/. No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento. Porque el Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los impíos acaba mal. R/.

El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

—«El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos,

sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día.»

Y, dirigiéndose a todos, dijo:

—«El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y

se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda

su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se

pierde o se perjudica a sí mismo?»