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Miercoles

10/2/2027

Miercoles de Ceniza

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Rasgad los corazones, no las vestiduras

«Ahora —oráculo del Señor— convertíos a mí de todo corazón con ayuno, con

llanto, con luto.

Rasgad los corazones y no las vestiduras; convertíos al Señor, Dios vuestro,

porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad; y se

arrepiente de las amenazas.»

Quizá se arrepienta y nos deje todavía su bendición, la ofrenda, la libación para el

Señor, vuestro Dios.

Tocad la trompeta en Sión, proclamad el ayuno, convocad la reunión. Congregad al

pueblo, santificad la asamblea, reunid a los ancianos. Congregad a muchachos y

niños de pecho.

Salga el esposo de la alcoba, la esposa del tálamo.

Entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes, ministros del Señor, y digan:

—«Perdona, Señor, a tu pueblo; no entregues tu heredad al oprobio, no la dominen

los gentiles; no se diga entre las naciones: ¿Dónde está su Dios?

El Señor tenga celos por su tierra, y perdone a su pueblo.»

R/ Misericordia, Señor: hemos pecado.

V/. Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado. R/.

V/. Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado: contra ti, contra ti sólo pequé, cometí la maldad que aborreces. R/.

V/. Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. R/.

V/. Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso. Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza. R/.

Reconciliaos con Dios: ahora es tiempo favorable

Hermanos:

Nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara

por nuestro medio. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios.

Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que

nosotros, unidos a él, recibamos la justificación de Dios.

Secundando su obra, os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios,

porque él dice:

«En tiempo favorable te escuché, en día de salvación vine en tu ayuda»; pues mirad,

ahora es tiempo favorable, ahora es día de salvación.

Tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

—«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos

por ellos; de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por

tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como

hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por

los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga.

Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu

derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo

pagará.

Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las

sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que

ya han recibido su paga.

Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre,

que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.

Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los hipócritas que desfiguran su cara

para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga.

Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu

ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que

ve en lo escondido, te recompensará.»