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Miercoles

14/10/2026

Miercoles de la XXVIII Semana del Tiempo Ordinario

San Calixto I, papa y martir (Memoria Obligatoria)
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Los que son de Cristo Jesús han crucificado su carne con sus pasiones

Hermanos: Si os guía el espíritu, no estáis bajo el dominio de la Ley.

Las obras de la carne están patentes: fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, enemistades, contiendas, celos, rencores, rivalidades, partidismo, sectarismo, envidias, borracheras, orgías y cosas por el estilo.

Y os prevengo, como ya os previne, que los que así obran no heredarán el Reino de Dios.

En cambio, el fruto del Espíritu es: amor, alegría, paz, comprensión, servicialidad, bondad, lealtad, amabilidad, dominio de sí.

Contra esto no va la Ley.

Y los que son de Cristo Jesús han crucificado su carne con sus pasiones y sus deseos.

Si vivimos por el Espíritu, marchemos tras el Espíritu.

R/ El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida.

V/. Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los cínicos; sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche. R/.

V/. Será como un árbol plantado al borde de la acequia: da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen fin. R/.

V/. No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento. Porque el Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los impíos acaba mal. R/.

¡Ay de vosotros, fariseos! ¡Ay de vosotros también, juristas!

En aquel tiempo, dijo el Señor: ¡Ay de vosotros, fariseos, que pagáis el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y de toda clase de legumbres, mientras pasáis por alto el derecho y el amor de Dios ! Esto habría que practicar sin descuidar aquello.

¡Ay de vosotros, fariseos, que os encantan los asientos de honor en las sinagogas y las reverencias por la calle! ¡Ay de vosotros, que sois como tumbas sin señal, que la gente pisa sin saberlo!

Un jurista intervino y le dijo: Maestro, diciendo eso nos ofendes también a nosotros.

Jesús replicó: ¡Ay de vosotros también, juristas, que abrumáis a la gente con cargas insoportables, mientras vosotros no las tocáis ni con un dedo!