Bilboko Elizbarrutia — Diócesis de Bilbao
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Lunes de la XX Semana del Tiempo Ordinario

Tiempo Ordinario Feria Ciclo A Ano II
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Ezequiel os servirá de señal: haréis lo mismo que él ha hecho

Me fue dirigida esta palabra del Señor:

«Hijo de hombre, voy a arrebatarte repentinamente el encanto de tus ojos; pero tú no entones una lamentación, no hagas duelo, no llores, no derrames lágrimas. Suspira en silencio, no hagas ningún rito fúnebre. Ponte el turbante y cálzate las sandalias; no te cubras la barba ni comas el pan del duelo».

Yo había hablado a la gente por la mañana, y por la tarde murió mi mujer. Al día siguiente hice lo que se me había ordenado. Entonces me dijo la gente:

«¿Quieres explicarnos qué significa lo que estás haciendo?».

Les respondí:

«He recibido esta palabra del Señor:

“Di a la casa de Israel: Esto dice el Señor Dios: ‘Voy a profanar mi santuario, el baluarte del que estáis orgullosos, encanto de vuestros ojos, esperanza de vuestra vida. Los hijos e hijas que dejasteis en Jerusalén caerán a espada.

Entonces haréis lo que yo he hecho: no os cubriréis la barba ni comeréis el pan del duelo; seguiréis con el turbante en la cabeza y las sandalias en los pies; no entonaréis una lamentación ni lloraréis; os consumiréis por vuestras culpas y gemiréis unos con otros. Ezequiel os servirá de señal: haréis lo mismo que él ha hecho.

Y, cuando suceda, comprenderéis que yo soy el Señor Dios’”».

R/ ¡Despreciaste a la Roca que te engendró!

V/. ¡Despreciaste a la Roca que te engendró y olvidaste al Dios que te dio a luz! Lo vio el Señor e, irritado, rechazó a sus hijos e hijas. R/.

V/. Pensando: «Les esconderé mi rostro y veré en qué acaban, porque son una generación depravada, unos hijos desleales. R/.

V/. Ellos me han dado celos con un dios ilusorio, me han irritado con ídolos vacíos: pues yo les daré celos con un pueblo ilusorio, los irritaré con una nación fatua». R/.

Si quieres ser perfecto, vende tus bienes, así tendrás un tesoro en el cielo

En aquel tiempo, se acercó uno a Jesús y le preguntó:

«Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?».

Jesús le contestó:

«¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos».

Él le preguntó:

«¿Cuáles?».

Jesús le contestó:

«No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo».

El joven le dijo:

«Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?».

Jesús le contestó:

«Si quieres ser perfecto, anda, vende tus bienes, da el dinero a los pobres –así tendrás un tesoro en el cielo– y luego ven y sígueme».

Al oír esto, el joven se fue triste, porque era muy rico.