Bilboko Elizbarrutia — Diócesis de Bilbao
Hoy

Viernes de la XVIII Semana del Tiempo Ordinario

Tiempo Ordinario Feria Ciclo A Ano II
San Cayetano / Santos Sixto II y companeros (Memoria Obligatoria)
🔍 Buscar

Ay de la ciudad sanguinaria

Mirad sobre los montes los pies del heraldo que pregona la paz, festeja tu fiesta, Judá; cumple tus votos, porque «Sin-provecho» no volverá a pasar por ti, pues ha sido aniquilado.

Porque el Señor restaura la gloria de Jacob y la gloria de Israel; le habían desolado los salteadores, habían destruido sus sarmientos.

Ay de la ciudad sangrienta, toda ella mentirosa, llena de crueldades, insaciable de despojos.

¡Escuchad!: látigos, estrépito de ruedas, caballos al galope, carros rebotando, jinetes al asalto, llamear de espadas, relampagueo de lanzas, muchos heridos, masas de cadáveres, cadáveres sin fin, se tropieza en cadáveres.

Arrojaré basura sobre ti, haré de ti un espectáculo vergonzoso.

Quien te vea, se apartará de ti, diciendo: Desolada está Nínive, ¿quién lo sentirá?, ¿dónde encontrar quien te consuele?

R/ Yo doy la muerte y la vida.

V/. El día de su perdición se acerca y su suerte se apresura. Porque el Señor defenderá a su pueblo y tendrá compasión de sus siervos. R/.

V/. Pero ahora mirad: Yo, soy yo, y no hay otro fuera de mí: yo doy la muerte y la vida, yo desgarro y yo curo. R/.

V/. Cuando afile el relámpago de mi espada y tome en mi mano la justicia, haré venganza del enemigo y daré su paga al adversario. R/.

¿Qué podrá dar un hombre para recobrar su alma?

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga.

Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará.

¿Pues de qué le servirá a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? ¿O qué podrá dar para recobrarla?

Porque el Hijo del hombre vendrá, con la gloria de su Padre, entre sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta.

En verdad os digo que algunos de los aquí presentes no gustarán la muerte hasta que vean al Hijo del hombre en su reino».