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Miercoles

10/6/2026

Miercoles de la X Semana del Tiempo Ordinario

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Que sepa esta gente que tú eres el Dios verdadero y que tú les cambiarás el corazón

En aquellos días, el rey Ajab despachó órdenes a todo Israel, y los profetas de Baal se reunieron en el monte Carmelo.

Elías se acercó a la gente y dijo: ¿Hasta cuándo vais a caminar con muletas? Si el Señor es el verdadero Dios, seguidlo; si lo es Baal, seguid a Baal.

La gente no respondió una palabra.

Entonces Elías les dijo: He quedado yo solo como profeta del Señor, mientras que los profetas de Baal son cuatrocientos cincuenta.

Que nos den dos novillos; vosotros elegid uno; que lo descuarticen y lo pongan sobre la leña sin prenderle fuego; yo prepararé el otro novillo y lo pondré sobre la leña sin prenderle fuego.

Vosotros invocaréis a vuestro dios y yo invocaré al Señor; y el dios que responda enviando fuego, ése es el Dios verdadero.

Toda la gente asintió: ¡Buena idea! Elías dijo a los profetas de Baal: Elegid un novillo y preparadlo vosotros primero, porque sois más.

Luego invocad a vuestro dios, pero sin encender el fuego.

Cogiendo el novillo que les dieron, lo prepararon y estuvieron invocando a Baal desde la mañana hasta mediodía: ¡Baal, respóndenos! Pero no se oía una voz, ni una respuesta, mientras brincaban alrededor del altar que habían hecho.

Al mediodía Elías empezó a reírse de ellos: ¡Gritad más fuerte! Baal es dios, pero estará meditando, o bien ocupado, o estará de viaje; a lo mejor está durmiendo y se despierta.

Entonces gritaron más fuerte; y se hicieron cortaduras, según su costumbre, con cuchillos y punzones, hasta chorrear sangre por todo el cuerpo.

Pasado el mediodía entraron en trance, y así estuvieron hasta la hora de la ofrenda.

Pero no se oía una voz, ni una palabra, ni una respuesta.

Entonces Elías dijo a la gente: ¡Acercaos ! Se acercaron todos, y reconstruyó el altar del Señor, que estaba demolido; cogió doce piedras, una por cada tribu de Jacob (a quien el Señor le había dicho: «Te llamarás Israel» ) ; con las piedras levantó un altar en honor del Señor, hizo una zanja alrededor del altar, como para sembrar

dos fanegas; apiló la leña, descuartizó el novillo, lo puso sobre la leña y dijo: Llenad cuatro cántaros de agua y derramadla sobre la víctima y la leña.

Luego dijo: ¡Otra vez! Y lo hicieron otra vez.

Y dijo: ¡Otra vez ! Y lo repitieron por tercera vez.

El agua corrió alrededor del altar e incluso la zanja se llenó de agua.

Llegada la hora de la ofrenda, el profeta Elías se acercó y oró: ¡Señor Dios de Abrahán, de Isaac, de Israel! Que se vea hoy que tú eres el Dios de Israel y yo tu siervo, y que he hecho esto por orden tuya.

Respóndeme, Señor, respóndeme, para que sepa esta gente que tú, Señor, eres el Dios verdadero, y que eres tú quien les cambiará el corazón.

Entonces el Señor envió un rayo que abrasó la víctima, la leña, las piedras y el polvo, y secó el agua de la zanja.

Al verlo, cayeron todos sobre su rostro, exclamando: ¡El Señor es el Dios verdadero! ¡El Señor es el Dios verdadero!

R/ Protégeme, Dios mío que me refugio en ti.

V/. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. R/.

V/. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti; yo digo al Señor: Tú eres mi bien. Multiplican las estatuas de dioses extraños; yo no derramaré sus libaciones con mis manos, ni tomaré sus nombres en mis labios. R/.

V/. El Señor es el lote de mi heredad y mi copa, mi suerte está en tu mano. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. R/.

V/. Me enseñarás el sendero de la vida. me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha. R/.

No he venido a abolir, sino a dar plenitud

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: No creáis que he venido a abolir la ley o los profetas:

no he venido a abolir, sino a dar plenitud.

Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.

El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres, será el menos importante en el Reino de los Cielos.

Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el Reino de los Cielos.