Estoy para salvar a mi pueblo de Oriente a Occidente
Vino la palabra del Señor del universo diciendo:
«Esto dice el Señor del universo:
Vivo una intensa pasión por Sion,
siento unos celos terribles por ella».
«Esto dice el Señor:
Voy a volver a Sion,
habitaré en Jerusalén.
Llamarán a Jerusalén
“Ciudad Fiel”,
y al monte del Señor del universo,
“Monte Santo”».
«Esto dice el Señor del universo:
De nuevo se sentarán ancianos y ancianas
en las calles de Jerusalén;
todos con su bastón,
pues su vida será muy larga.
Y sus calles estarán llenas
de niños y niñas jugando».
«Esto dice el Señor del universo:
Y si al resto de este pueblo
le parece imposible
que suceda esto en aquellos días,
¿será también imposible para mí?».
—oráculo del Señor del universo—.
«Esto dice el Señor del universo:
Aquí estoy yo para salvar
a mi pueblo de Oriente a Occidente.
Los traeré y vivirán
en Jerusalén;
ellos serán mi pueblo
y yo seré su Dios
en fidelidad y justicia».
R/ El Señor reconstruyó Sión, y apareció en su gloria.
V/. Los gentiles temerán tu nombre, los reyes del mundo, tu gloria: cuando el Señor reconstruya Sión y aparezca en su gloria, Y se vuelva a la súplica de los indefensos, y no desprecie sus peticiones. R/.
V/. Quede esto escrito para la generación futura, y el pueblo que será creado alabará al Señor: Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario, desde el cielo se ha fijado en la tierra, para escuchar los gemidos de los cautivos, y librar a los condenados a la muerte. R/.
V/. Los hijos de tus siervos vivirán seguros, su linaje durará en tu presencia: para anunciar en Sión el nombre del Señor, y su alabanza en Jerusalén; cuando se reúnan unánimes los pueblos y los reyes, para dar culto al Señor. R/.
El Hijo del hombre ha venido a servir y dar su vida en rescate por muchos.
El más pequeño de vosotros es el más importante
En aquel tiempo, se suscitó entre los discípulos una discusión sobre quién sería el más importante.
Entonces Jesús, conociendo los pensamientos de sus corazones, tomó de la mano a un niño, lo puso a su lado y les dijo:
«El que acoge a este niño en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, acoge al que me ha enviado. Pues el más pequeño de vosotros es el más importante».
Entonces Juan tomó la palabra y dijo:
«Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo hemos prohibido, porque no anda con nosotros».
Jesús le respondió:
«No se lo impidáis: el que no está contra vosotros, está a favor vuestro».
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