Bilboko Elizbarrutia — Diócesis de Bilbao
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Jueves de la VII Semana del Tiempo Ordinario

Tiempo Ordinario Feria Ciclo B Ano I
San Bernardino de Siena (Memoria Obligatoria)
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No tardes en convertirte al Señor

No confíes en tus riquezas,

ni digas: «Con esto me basta».

No sigas tu instinto y tu fuerza,

secundando las pasiones de tu corazón.

Y no digas: «¿Quién puede dominarme?»,

o bien: «¿Quién logrará someterme por lo que he hecho?»,

porque el Señor ciertamente te castigará.

No digas: «He pecado, y ¿qué me ha pasado?»,

porque el Señor sabe esperar.

Del perdón no te sientas tan seguro,

mientras acumulas pecado tras pecado.

Y no digas: «Es grande su compasión,

me perdonará mis muchos pecados»,

porque él tiene compasión y cólera,

y su ira recae sobre los malvados.

No tardes en convertirte al Señor,

ni lo dejes de un día para otro,

porque de repente la ira del Señor se enciende,

y el día del castigo perecerás.

No confíes en riquezas injustas,

porque de nada te servirán el día de la desgracia.

R/ Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.

V/. Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos; ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los cínicos. sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche. R/.

V/. Será como un árbol ¡plantado al borde de la acequia: da fruto en su sazón, y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen fin. R/.

V/. No así los impíos, no así: serán paja que arrebata el viento. Porque el Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los impíos acaba mal. R/.

Más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos a la “gehenna”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«El que os dé a beber un vaso de agua porque sois de Cristo, en verdad os digo que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te induce a pecar, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos a la “gehenna”, al fuego que no se apaga.

Y, si tu pie te induce a pecar, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies a la “gehenna”.

Y, si tu ojo te induce a pecar, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos a la “gehenna”, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.

Todos serán salados a fuego. Buena es la sal; pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salaréis? Tened sal entre vosotros y vivid en paz unos con otros».