Lunes
8/2/2027
Lunes de la V Semana del Tiempo Ordinario
Dijo Dios, y así fue
Al principio creó Dios el cielo y la tierra.
La tierra era un caos informe; sobre la faz del Abismo, la tiniebla.
Y el Aliento de Dios se cernía sobre la faz de las aguas.
Y dijo Dios: Que exista la luz.
Y la luz existió.
Y vio Dios que la luz era buena.
Y separó Dios la luz de la tiniebla: llamó Dios a la luz «Día» ; a la tiniebla, «Noche».
— pasó una tarde, pasó una mañana: el día primero —
Y dijo Dios: Que exista una bóveda entre las aguas, que separe aguas de aguas.
E hizo Dios una bóveda y separó las aguas de debajo de la bóveda de las aguas de encima de la bóveda.
Y así fue.
Y llamó Dios a la bóveda «Cielo».
pasó una tarde, pasó una mañana: el día segundo —
Y dijo Dios: Que se junten las aguas de debajo del cielo en un solo sitio,
y que aparezcan los continentes.
Y así fue.
Y llamó Dios a los continentes «Tierra» y a la masa de las aguas la llamó «Mar».
Y vio Dios que era bueno.
Y dijo Dios: Verdee la tierra hierba verde, que engendre semilla
y árboles frutales
que den fruto según su especie,
y que lleven semilla sobre la tierra.
Y así fue.
La tierra brotó hierba verde
que engendraba semilla según su especie, y árboles que daban fruto y llevaban semilla según su especie.
Y vio Dios que era bueno.
— pasó una tarde, pasó una mañana: el día tercero —
Y dijo Dios: Que existan lumbreras en la bóveda del cielo, para separar el día de la noche,
para señalar las fiestas, los días y los años; y sirvan de lumbreras en la bóveda del cielo, para dar luz sobre la tierra.
Y así fue.
E hizo Dios dos lumbreras grandes: la lumbrera mayor para regir el día, la lumbrera menor para regir la noche; y las estrellas.
Y las puso Dios en la bóveda del cielo, para dar luz sobre la tierra;
para regir el día y la noche, para separar la luz de la tiniebla.
Y vio Dios que era bueno.
— pasó una tarde, pasó una mañana: el día cuarto —
R/ El Señor goce con sus obras.
V/. Bendice, alma mía, al Señor, ¡Dios mío, qué grande eres ! Te vistes de belleza y majestad, la luz te envuelve como un manto. R/.
V/. Asentaste la tierra sobre sus cimientos, y no vacilará jamás; la cubriste con el manto del océano, y las aguas se posaron sobre las montañas. R/.
V/. De los manantiales sacas los ríos, para que fluyan entre los montes; junto a ellos habitan las aves del cielo, y entre las frondas se oye su canto. R/.
V/. Cuántas son tus obras, Señor, y todas las hiciste con sabiduría, la tierra está llena de tus criaturas. Bendice, alma mía, al Señor. R/.
Los que lo tocaban se ponían sanos
En aquel tiempo, cuando Jesús y sus discípulos terminaron la travesía, tocaron tierra en Genesaret, y atracaron.
Apenas desembarcados, algunos lo reconocieron, y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas.
En la aldea o pueblo o caserío donde llegaba, colocaban a los enfermos en la plaza, y le rogaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto; y los que lo tocaban se ponían sanos.