Bilboko Elizbarrutia — Diócesis de Bilbao
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Martes de la I Semana del Tiempo Ordinario

Tiempo Ordinario Feria Ciclo B Ano I
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Convenía perfeccionar mediante el sufrimiento al jefe que iba a guiarlos a la salvación

Dios no sometió a los ángeles el mundo venidero, del que estamos hablando; de ello dan fe estas palabras:

«¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él,

o el ser humano, para que mires por él?

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,

lo coronaste de gloria y dignidad,

todo lo sometiste bajo sus pies».

En efecto, al someterle todo, nada dejó fuera de su dominio. Pero ahora no vemos todavía que le esté sometido todo.

Al que Dios había hecho un poco inferior a los ángeles, a Jesús, lo vemos ahora coronado de gloria y honor por su pasión y muerte. Pues, por la gracia de Dios, gustó la muerte por todos.

Convenía que aquel, para quien y por quien existe todo, llevara muchos hijos a la gloria perfeccionando mediante el sufrimiento al jefe que iba a guiarlos a la salvación.

El santificador y los santificados proceden todos del mismo. Por eso no se avergüenza de llamarlos hermanos, pues dice:

«Anunciaré tu nombre a mis hermanos,

en medio de la asamblea te alabaré».

R/ Diste a tu Hijo el mando sobre las obras de tus manos.

V/. ¡Señor, dueño nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra! ¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de el, el ser humano, para darle poder? R/.

V/. Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad; y le diste el mando sobre las obras de tus manos. R/.

V/. Todo lo sometiste bajo sus pies: rebaños de ovejas y toros, y hasta las bestias del campo, las aves del cielo los peces del mar, que trazan sendas por el mar. R/.

Les enseñaba con autoridad

Llegó Jesús a Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su enseñanza, porque no enseñaba como los letrados, sino con autoridad.

Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar: ¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: El Santo de Dios.

Jesús lo increpó: Cállate y sal de él.

El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte salió.

Todos se preguntaron estupefactos: ¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo.

Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.

Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.