Bilboko Elizbarrutia — Diócesis de Bilbao
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Viernes de la XXXIII Semana del Tiempo Ordinario

Tiempo Ordinario Feria Ciclo A Ano II
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Tomé el librito y lo devoré

Yo, Juan, escuché la voz del cielo que se puso a hablarme de nuevo diciendo:

«Ve a tomar el librito abierto de la mano del ángel que está de pie sobre el mar y la tierra».

Me acerqué al ángel y le pedí que me diera el librito.

Él me dice:

«Toma y devóralo; te amargará en el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel».

Tomé el librito de mano del ángel y lo devoré; en mi boca sabía dulce como la miel, pero, cuando lo comí, mi vientre se llenó de amargor.

Y me dicen:

«Es preciso que profetices de nuevo sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reinos».

R/ Qué dulce al paladar tu promesa.

V/. Mi alegría es el camino de tus preceptos, más que todas las riquezas. R/.

V/. Tus preceptos son mi delicia, tus decretos son mis consejeros. R/.

V/. Más estimo yo los preceptos de tu boca, que miles de monedas de oro y plata. R/.

V/. ¡Qué dulce al paladar tu promesa! más que miel en la boca. R/.

V/. Tus preceptos son mi herencia perpetua, la alegría de mi corazón. R/.

V/. Abro la boca y respiro, ansiando tus mandamientos. R/.

Habéis hecho de la casa de Dios una “cueva de bandidos”

En aquel tiempo, Jesús entró en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles:

«Escrito está: “Mi casa será casa de oración”; pero vosotros la habéis hecho una “cueva de bandidos”».

Todos los días enseñaba en el templo.

Por su parte, los sumos sacerdotes, los escribas y los principales del pueblo buscaban acabar con él, pero no sabían qué hacer, porque todo el pueblo estaba pendiente de él, escuchándolo.