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Viernes

6/11/2026

Viernes de la XXXI Semana del Tiempo Ordinario

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Aguardamos un Salvador; él transformará nuestra condición humilde, según el modelo de su condición gloriosa

Hermanos: Seguid mi ejemplo y fijaos en los que andan según el modelo que tenéis en mí.

Porque, como os decía muchas veces, y ahora lo repito con lágrimas en los ojos, hay muchos que andan como enemigos de la cruz de Cristo: su paradero es la perdición; su Dios, el vientre; su gloria, sus vergüenzas.

Sólo aspiran a cosas terrenas.

Nosotros por el contrario somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo.

El transformará nuestra condición humilde, según el modelo de su condición gloriosa, con esa energía que posee para sometérselo todo.

Así, pues, hermanos míos queridos y añorados, mi alegría y mi corona, manteneos así, en el Señor, queridos.

R/ Llenos de alegría vamos a la casa del Señor.

V/. ¡Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor»! Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén. R/.

V/. Allá suben las tribus, las tribus del Señor, según la costumbre de Israel, a celebrar el R/.

Los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Un hombre rico tenía un administrador y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes.

Entonces lo llamó y le dijo: ¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido.

El administrador se puso a echar sus cálculos: ¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa.

Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo, y dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi amo? Este respondió: Cien barriles de aceite.

El le dijo: Aquí está tu recibo: aprisa, siéntate y escribe «cincuenta».

Luego dijo a otro: Y tú, ¿cuánto debes? ; El contestó: Cien fanegas de trigo.

Le dijo: Aquí está tu recibo: Escribe «ochenta».

Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido.

Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz.