Bilboko Elizbarrutia — Diócesis de Bilbao
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XXI Domingo del Tiempo Ordinario

Tiempo Ordinario Domingo Ciclo A Ano II
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Pongo sobre sus hombros la llave del palacio de David

Esto dice el Señor a Sobná, mayordomo de palacio:

«Te echaré de tu puesto,

te destituirán de tu cargo.

Aquel día llamaré a mi siervo,

a Eliaquín, hijo de Esquías,

le vestiré tu túnica,

le ceñiré tu banda,

le daré tus poderes;

será padre para los habitantes de Jerusalén

y para el pueblo de Judá.

Pongo sobre sus hombros

la llave del palacio de David:

abrirá y nadie cerrará;

cerrará y nadie abrirá.

Lo clavaré como una estaca en un lugar seguro,

será un trono de gloria para la estirpe de su padre».

R/ Señor, tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos.

V/. Te doy gracias, Señor, de todo corazón; delante de los ángeles tañeré para ti. Me postraré hacia tu santuario, daré gracias a tu nombre. R/.

V/. Por tu misericordia y tu lealtad, porque tu promesa supera a tu fama. Cuando te invoqué me escuchaste, acreciste el valor en mi alma. R/.

V/. El Señor es sublime, se fija en el humilde y de lejos conoce al soberbio. R/.

De él, por él y para él existe todo

¡Qué abismo de riqueza, de sabiduría y de conocimiento el de Dios! ¡Qué insondables sus decisiones y qué irrastreables sus caminos!

En efecto, ¿quién conoció la mente del Señor? O ¿quién fue su consejero? O ¿quién le ha dado primero para tener derecho a la recompensa?

Porque de él, por él y para él existe todo. A él la gloria por los siglos. Amén.

Tú eres Pedro, y te daré las llaves del reino de los cielos

En aquel tiempo llegó Jesús a la región de Cesarea de Felipe y preguntaba a sus discípulos:

— ¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?

Ellos contestaron:

— Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.

El les preguntó:

— Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

Simón Pedro tomó la palabra y dijo:

— Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.

Jesús le respondió:

— ¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que esta en el cielo.

Ahora te digo yo:

— Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia,

y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del Reino de los Cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.

Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.