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Domingo

23/8/2026

XXI Domingo del Tiempo Ordinario

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Colgaré de su hombro la llave del palacio de David

Así dice el Señor a Sobna, mayordomo de palacio:

Te echaré de tu puesto, te destituiré de tu cargo.

Aquel día llamaré a mi siervo, a Eliacín, hijo de Elcías: le vestiré tu túnica, le ceñiré tu banda, le daré tus poderes;

será padre para los habitantes de Jerusalén, para el pueblo de Judá.

Colgaré de su hombro la llave del palacio de David: lo que él abra nadie lo cerrará, lo que él cierre nadie lo abrirá.

Lo hincaré como un clavo en sitio firme, dará un trono glorioso a la casa paterna.

R/ Señor, tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos.

V/. Te doy gracias, Señor, de todo corazón; delante de los ángeles tañeré para ti. Me postraré hacia tu santuario, daré gracias a tu nombre. R/.

V/. Por tu misericordia y tu lealtad, porque tu promesa supera a tu fama. Cuando te invoqué me escuchaste, acreciste el valor en mi alma. R/.

V/. El Señor es sublime, se fija en el humilde y de lejos conoce al soberbio. R/.

El es origen, guía y meta del universo

¡Qué abismo de generosidad, de sabiduría y de conocimiento el de Dios!

¡Qué insondables sus decisiones y qué irrastreables sus caminos!

¿Quién conoció la mente del Señor?

¿Quién fue su consejero?

¿Quién le ha dado primero para que él le devuelva?

El es el origen, guía y meta del universo.

A él la gloria por los siglos. Amén.

Tu eres Pedro y te daré las llaves del Reino de los cielos

En aquel tiempo llegó Jesús a la región de Cesarea de Felipe y preguntaba a sus discípulos:

— ¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?

Ellos contestaron:

— Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.

El les preguntó:

— Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

Simón Pedro tomó la palabra y dijo:

— Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.

Jesús le respondió:

— ¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que esta en el cielo.

Ahora te digo yo:

— Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia,

y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del Reino de los Cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.

Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.