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Miercoles

5/8/2026

Miercoles de la XVIII Semana del Tiempo Ordinario

Dedicacion de la Basilica de Santa Maria la Mayor (Memoria Obligatoria)
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Con amor eterno te amé

En aquel tiempo-oráculo del Señor—, seré el Dios de todas las tribus de Israel, y ellas serán mi pueblo.

Así dice el Señor: Halló gracia en el desierto el pueblo escapado de la espada; camina Israel a su descanso, el Señor se le apareció de lejos.

Con amor eterno te amé, por eso prolongué mi misericordia.

Todavía te construiré, y serás reconstruida, Doncella de Israel; todavía te adornarás y saldrás con panderos a bailar en corros; todavía plantarás viñas en los montes de Samaría, y los que plantan cosecharán.

«Es de día» gritarán los centinelas en la montaña de Efraín: Levantaos y marchemos a Sión, al Señor nuestro Dios.

Porque así dice el Señor: Gritad de alegría por Jacob, regocijaos por el amor de los pueblos; proclamad, alabad y decid: El Señor ha salvado a su pueblo, al resto de Israel.

R/ Escuchad, pueblos, la palabra del Señor, anunciadla en las islas remotas: «El que dispersó a Israel lo reunirá, lo guardará como pastor a su rebaño».

V/. Porque el Señor redimió a Jacob, lo rescató de una mano más fuerte. Vendrán con aclamaciones a la altura de Sión, afluirán hacia los bienes del Señor. R/.

V/. Entonces se alegrará la doncella en la danza, gozarán los jóvenes y los viejos; convertiré su tristeza en gozo, los alegraré y aliviaré sus penas. R/.

Mujer, qué grande es tu fe

En aquel tiempo, Jesús salió y se retiró al país de Tiro y Sidón.

Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: Ten compasión de mi, Señor, Hijo de David.

Mi hija tiene un demonio muy malo.

El no le respondió nada.

Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: Atiéndela, que viene detrás gritando.

El les contestó: Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.

Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió de rodillas: Señor, socórreme.

El le contestó: No está bien echar a los perros el pan de los hijos.

Pero ella repuso: Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.

Jesús le respondió: Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.

En aquel momento quedó curada su hija.