Jueves
14/1/2027
Jueves de la I Semana del Tiempo Ordinario
Animaos los unos a loa otros mientras dura este «hoy»
Hermanos: Dice el Espíritu Santo: «Hoy, si oís su voz,
no endurezcáis vuestros corazones como cuando el desafío, cuando la Provocación del desierto, donde me provocaron vuestros padres, poniéndome a prueba, a pesar de haber visto mis obras durante cuarenta años; por eso me indigné contra aquella generación y dije: Siempre tienen el corazón extraviado; no han conocido mis caminos, por eso he jurado en mi cólera que no entrarán en mi descanso».
¡Atención, hermanos ! Que ninguno de vosotros tenga un corazón malo e incrédulo, que lo lleve a desertar del Dios vivo.
Animaos, por el contrario, los unos a los otros, día tras día, mientras dure este «hoy» , para que ninguno de vosotros se endurezca, engañado por el pecado.
En efecto, somos partícipes de Cristo, si conservamos firme hasta el final el temple primitivo de nuestra fe.
R/ Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis el corazón».
V/. Entrad, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. R/.
V/. Ojalá escuchéis hoy su voz: «No endurezcáis el corazón como en Meribá, como el día de Masá en el desierto: cuando vuestros padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras». R/.
V/. Durante cuarenta años aquella generación me asqueó, y dije: «Es un pueblo de corazón extraviado, que no reconoce mi camino; por eso he jurado en mi cólera que no entrarán en mi descanso». R/.
La lepra se le quitó y quedó limpio
En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: Si quieres, puedes limpiarme.
Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó diciendo: quiero: queda limpio.
La lepra se le quitó inmediatamente y quedó limpio.
El lo despidió, encargándole severamente: No se lo digas a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés.
Pero cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes.