Bilboko Elizbarrutia — Diócesis de Bilbao
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Miercoles de la III Semana de Adviento

Adviento Feria Ciclo B
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Cielos, destilad desde lo alto

«Yo soy el Señor, y no hay otro,

el que forma la luz y crea las tinieblas;

yo construyo la paz y creo la desgracia.

Yo, el Señor, realizo todo esto.

Cielos, destilad desde lo alto la justicia,

las nubes la derramen,

se abra la tierra y brote la salvación,

y con ella germine la justicia.

Yo, el Señor, lo he creado».

Así dice el Señor, creador del cielo

–él es Dios–,

él modeló la tierra,

la fabricó y la afianzó,

no la creó vacía,

sino que la formó habitable:

«Yo soy el Señor, y no hay otro.

–No hay otro Dios fuera de mí–.

Yo soy un Dios justo y salvador,

y no hay ninguno más.

Volveos hacia mí para salvaros,

confines de la tierra,

pues yo soy Dios, y no hay otro.

Yo juro por mi nombre,

de mi boca sale una sentencia,

una palabra irrevocable:

Ante mí se doblará toda rodilla,

por mí jurará toda lengua»;

dirán: «Solo el Señor

tiene la justicia y el poder».

A él vendrán avergonzados

los que se enardecían contra él;

con el Señor triunfará y se gloriará

la estirpe de Israel.

R/ Cielos, destilad el rocío; nubes, derramad al Justo.

V/. Voy a escuchar lo que dice el Señor: «Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos.» La salvación está ya cerca de sus fieles, y la gloria habitará en nuestra tierra. R/.

V/. La misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan; la fidelidad brota de la tierra, y la justicia mira desde el cielo. R/.

V/. El Señor nos dará la lluvia, y nuestra tierra dará su fruto. La justicia marchará ante él, la salvación seguirá sus pasos. R/.

Anunciad a Juan lo que habéis visto y oído

En aquel tiempo, Juan, llamando a dos de sus discípulos, los envió al Señor diciendo:

«¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?».

Los hombres se presentaron ante él y le dijeron:

«Juan el Bautista nos ha mandado a ti para decirte: “¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?”».

En aquella hora Jesús curó a muchos de enfermedades, achaques y malos espíritus, y a muchos ciegos les otorgó la vista. Y respondiendo, les dijo:

«Id y anunciad a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan, los pobres son evangelizados. Y ¡bienaventurado el que no se escandalice de mí!».