Viernes
11/12/2026
Viernes de la II Semana de Adviento
Si hubieras atendido a mis mandatos
Así dice el Señor, tu redentor, el Santo de Israel:
«Yo, el Señor, tu Dios, te enseño para tu bien, te guía por el camino que sigues. Si hubieras atendido a mis mandatos, seria tu paz como un río, tu justicia como las olas del mar; tu progenie sería como arena,
como sus granos, los vástagos de tus entrañas; tu nombre no sería aniquilado ni destruido ante mí.»
R/ El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida.
V/. Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni entra por la senda de los peca ores, ni se sienta en la reunión de los cínicos; sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche. R/.
V/. Será como un árbol plantado al borde de la acequia: da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen fin. R/.
V/. No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento. Porque el Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los impíos acaba mal. R/.
V/. El Señor llega, salid a su encuentro; él es el Príncipe de la paz. R/.
El Señor llega, salid a su encuentro; él es el Príncipe de la paz.
No escuchan ni a Juan ni al Hijo del hombre
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
— «¿A quién se parece esta generación?
Se parece a los niños sentados en la plaza, que gritan a otros: "Hemos tocado la flauta, y no habéis bailado; hemos cantado lamentaciones, y no habéis llorado." Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: "Tiene un demonio." Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: "Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores."
Pero los hechos dan razón a la sabiduría de Dios.»