Bilboko Elizbarrutia — Diócesis de Bilbao
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Viernes de la XXVIII Semana del Tiempo Ordinario

Tiempo Ordinario Feria Ciclo A Ano II
Santa Margarita Maria de Alacoque / Santa Eduvigis (Memoria Obligatoria)
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Antes esperábamos en el Mesías. Vosotros habéis sido marcados con el sello del Espíritu Santo

Hermanos:

En Cristo hemos heredado también los hijos de Israel,

los que ya estábamos destinados por decisión

del que lo hace todo según su voluntad,

para que seamos alabanza de su gloria

quienes antes esperábamos en el Mesías.

En él también vosotros,

después de haber escuchado la palabra de la verdad

—el evangelio de vuestra salvación—,

creyendo en él

habéis sido marcados con el sello del Espíritu Santo prometido.

Él es la prenda de nuestra herencia,

mientras llega la redención del pueblo de su propiedad,

para alabanza de su gloria.

R/ Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.

V/. Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos; dad gracias al Señor con la citara, tocad en su honor el arpa de diez cuerdas. R/.

V/. La palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra. R/.

V/. Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se escogió como heredad. El Señor mira desde el cielo, se fija en todos los hombres. R/.

Hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados

En aquel tiempo, miles y miles de personas se agolpaban.

Jesús empezó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos:

«Cuidado con la levadura de los fariseos, que es la hipocresía, pues nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, ni nada escondido que no llegue a saberse.

Por eso, lo que digáis en la oscuridad será oído a plena luz, y lo que digáis al oído en las recámaras se pregonará desde la azotea.

A vosotros os digo, amigos míos: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo, y después de esto no pueden hacer más.

Os voy a enseñar a quién tenéis que temer: temed al que, después de la muerte, tiene poder para arrojar a la “gehenna”. A ese tenéis que temer, os lo digo yo.

¿No se venden cinco pájaros por dos céntimos? Pues ni de uno solo de ellos se olvida Dios.

Más aún, hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados.

No tengáis miedo: valéis más que muchos pájaros».