Bilboko Elizbarrutia — Diócesis de Bilbao
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Miercoles de la XXVI Semana del Tiempo Ordinario

Tiempo Ordinario Feria Ciclo A Ano II
San Jeronimo, presbitero y doctor (Memoria Obligatoria)
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El mortal no es justo ante Dios

Respondió Job a sus amigos:

«Sé muy bien que es así:

que el mortal no es justo ante Dios.

Si quiere pleitear con él,

de mil razones no le rebatirá ni una.

Él es sabio y poderoso,

¿quién le resiste y queda ileso?

Desplaza montañas sin que se note,

cuando las vuelca con su cólera.

Estremece la tierra en sus cimientos,

hace retemblar sus pilares;

manda al sol que no brille

y guarda bajo sello las estrellas.

Él solo despliega los cielos

y camina sobre el dorso del Mar.

Creó la Osa y Orión,

las Pléyades y las Cámaras del Sur.

Hace prodigios insondables,

maravillas innumerables.

Si cruza junto a mí, no lo veo;

me roza, al pasar, y no lo siento;

si en algo hace presa, ¿quién se lo impedirá?,

¿quién le reclamará: “Qué estás haciendo”?

Cuánto menos podré yo replicarle

o escoger argumentos contra él.

Aunque tuviera yo razón, no respondería,

tendría que suplicar a mi adversario;

aunque lo citara y me respondiera,

no creo que me hiciera caso».

R/ Llegue, Señor, hasta ti mi súplica.

V/. Todo el día te estoy invocando, tendiendo las manos hacia ti. ¿Harás tú maravillas por los muertos? ¿Se alzarán las sombras para darte gracias? R/.

V/. ¿Se anuncia en el sepulcro tu misericordia, o tu fidelidad en el reino de la muerte? ¿Se conocen tus maravillas en la tiniebla, o tu justicia en el país del olvido? R/.

V/. Pero yo te pido auxilio, por la mañana irá a tu encuentro mi súplica. ¿Por qué, Señor, me rechazas y me escondes tu rostro? R/.

Te seguiré adondequiera que vayas

En aquel tiempo, mientras Jesús y sus discípulos iban de camino, le dijo uno:

«Te seguiré adondequiera que vayas».

Jesús le respondió:

«Las zorras tienen madrigueras, y los pájaros del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza».

A otro le dijo:

«Sígueme».

Él respondió:

«Señor, déjame primero ir a enterrar a mi padre».

Le contestó:

«Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios».

Otro le dijo:

«Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de los de mi casa».

Jesús le contestó:

«Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás vale para el reino de Dios».