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Sabado

21/3/2026

Sabado de la IV Semana de Cuaresma

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Yo, como cordero manso, llevado al matadero

El Señor me instruyó, y comprendí, me explicó lo que hacían.

Yo, como cordero manso, llevado al matadero, no sabía los planes homicidas que contra mí planeaban:

«Talemos el árbol en su lozanía, arranquémoslo de la tierra vital, que su nombre no se pronuncie más.»

Pero tú, Señor de los ejércitos, juzgas rectamente, pruebas las entrañas y el corazón; veré mi venganza contra ellos, porque a ti he encomendado mi causa.

R/ Señor, Dios mío, a ti me acojo.

V/. Señor, Dios mío, a ti me acojo, líbrame de mis perseguidores y sálvame, que no me atrapen como leones y me desgarren sin remedio. R/.

V/. Júzgame, Señor, según mi justicia, según la inocencia que hay en mí. Cese la maldad de los culpables, y apoya tú al inocente, tú que sondeas el corazón y las entrañas, tú, el Dios justo. R/.

V/. Mi escudo es Dios, que salva a los rectos de corazón. Dios es un juez justo, Dios amenaza cada día. R/.

¿Es que de Galilea va a venir el Mesías?

En aquel tiempo, algunos de entre la gente, que habían oído los discursos de Jesús, decían:

— «Éste es de verdad el profeta.»

Otros decían:

— «Este es el Mesías.»

Pero otros decían:

— «¿Es que de Galilea va a venir el Mesías? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David, y de Belén, el pueblo de David?»

Y así surgió entre la gente una discordia por su causa.

Algunos querían prenderlo, pero nadie le puso la mano encima.

Los guardias del templo acudieron a los sumos sacerdotes y fariseos, y éstos les dijeron:

— «¿Por qué no lo habéis traído?»

Los guardias respondieron:

— «Jamás ha hablado nadie como ese hombre.»

Los fariseos les replicaron:

— «¿También vosotros os habéis dejado embaucar? ¿Hay algún jefe o fariseo que haya creído en él? Esa gente que no entiende de la Ley son unos malditos.» Nicodemo, el que había ido en otro tiempo a visitarlo y que era fariseo, les dijo:

— «¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie sin escucharlo primero y averiguar lo que ha hecho?»

Ellos le replicaron:

— «¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas.»

Y se volvieron cada uno a su casa.